Avd- Luis Doreste Silva, 5

35004    Las Palmas de Gran Canaria

Tel: 928 27 11 81 

ah@acostaherrera.com

  • Grey Facebook Icon
  • Grey YouTube Icon

HORARIOS

Tienda Calle Luis Doreste Silva, 5:

de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00h.

Obras, administración y almacén en PI Montaña Blanca, parcela 22

de 7:30 a 17:00h.

CONSEJOS

VENTAJAS DE LOS

REVESTIMIENTOS

LIGEROS

Algunas de las principales ventajas que ofrecen los pavimentos ligeros (linoleum, vinilo, corcho, moqueta, goma, etc.) frente a los pavimentos rígidos (mármol, piedra, cerámica, granito, etc.)

1)     Confortabilidad a la pisada

 

2) Facilidad de mantenimiento y conservación, siendo especialmente indicados para zonas sanitarias, locales comerciales, oficinas, enseñanza y áreas domésticas.

3)     En algunos casos propiedades bacteriostáticas, fungiestáticas y electroconductivas, entre otras.

4)  Ideal para reformas, ya que permite su instalación sobre pavimentos antiguos y rematando con el rodapié existente, sin necesidad de eliminarlo (salvo en instalaciones flotantes), lo que reduce las labores de desescombro.

5)  Rapidez en la instalación en comparación con pavimentos convencionales.

6)  Resulta fácil de reponer, por lo que es muy indicado para integrar pavimentos al nuevo diseño en locales comerciales.

7)   Fácilmente reparable en caso de accidentes que lo dañen.

8)  Evita cargar la estructura del edificio, lo que puede reducir costes de construcción.

Las buenas soluciones para pavimentos y paredes piden un buen soporte, ya que las irregularidades del mismo se apreciarán en el revestimiento de acabado.

La calidad y textura del soporte, y la planimetría del mismo, deben estar en consonancia con las exigencias que se aplicarán al revestimiento final, y con el uso que se quiere dar al local.

Así pues, se puede afirmar que la premisa para el buen comportamiento, la duración y garantía de un pavimento o revestimiento depende fundamentalmente de las características del soporte.

REQUISITOS DEL SOPORTE

Un revestimiento no hace mejor al soporte sobre la que se pega. Si el soporte es malo, el revestimiento quedará sencillamente mal.

CONSIDERACIONES

PREVIAS

Previamente al incio de los trabajos hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones

Para poder iniciar la pavimentación o el revestido de paredes, deberán estar terminados todos los trabajos de enyesado, electricidad, fontanería, cristalería, carpintería, etc.. El revestido es un trabajo de acabado, y debe ejecutarse prácticamente al final de la obra.

Generalmente es recomendable que las labores de pintura, que también es un acabado, se hagan después de la instalación de pavimentos, ya que de esta forma no se dañarán las paredes recién pintadas durante los trabajos, y el rodapié dará un mejor aspecto sin empastes no pintados en su parte superior.

Las puertas deberán ser recortadas, trabajo que puede encargase a Acosta Herrera.

En caso de querer revestir paredes, no deben estar instalados los embellecedores de los interruptores, cajas de registro, etc. Es aconsejable retirar los tapajuntas de ventanas y puertas y volver a montarlos una vez terminado el trabajo de revestido, aunque generalmente no es imprescindible.

En caso de revestir techos, no deben estar instaladas las luminarias, y no deben estar instalados los embellecedores de los aires acondicionados empotrados, etc.

DURO y COHESIONADO

Sólo se puede pavimentar sobre soportes sólidos, cohesionados y firmes.

 

Soportes cementosos

Verificar la dureza del soporte rayando la superficie con un clavo o destornillador. Para que el soporte sea duro, la ralladura realizada debe ser únicamente superficial. Si el destornillador penetra ligeramente el mortero no es duro, pero está suficientemente cohesionado. Si el destornillador entra con profundidad, hay que eliminar todo el mortero o aplicar aditivos para su consolidación, labor que en cualquier caso deberá realizar un profesional y bajo consejo y supervisión del fabricante del producto.

El soporte no debe estar excesivamente agrietado. Las grietas de grosor mayor a 1 mm. que puedan apreciarse en la solera se marcarán después en el pavimento si no se tapan previamente.

Para comprobar la firmeza y cohesión del soporte, golpear con un martillo pesado varias zonas de la superficie a revestir, especialmente aquella en la que veamos fisuras o grietas, con el fin de comprobar si el mortero suena a hueco.

Si las zonas que suenan a hueco son muy extensas quiere decir que la solera está casi totalmente suelta, y debe eliminarse y repetirse nuevamente.

Si las zonas sueltas están localizadas se pueden eliminar y sanear puntualmente. Hay productos químicos que ayudan a fijar zonas de solera desprendida, evitando así los derribos, desescombro y nuevas aplicaciones de mortero.

Para los trabajos en paredes sobre superficies pintadas, efectuar el test de la cuadrícula: cortar la pintura en cuadros de 2x2 mm., en una superficie de 10x10 cm.

La pintura se considerará adherente si aproximadamente el 80% de los cuadrados permanecen adheridos. Si no es así es necesario eliminarla por completo mediante raspado o decapante.

Otra prueba que podemos realizar es pegar un trozo de cinta de precintar sobre la pintura. Ejercer presión y luego retirar. Si queda pintura adherida a la cinta, la pintura debe ser eliminada por completo mediante raspado o decapante.

 

Soportes antiguos

Si queremos pavimentar en una zona donde hay instalada una moqueta, ésta se debe arrancar totalmente, limpiando y raspando el soporte hasta dejar libre de adhesivo al menos en un 80% de la superficie.

Sobre vinilos, corchos o linóleos, si estos están bien adheridos, se puede rayar ligeramente la superficie con un disco de lija. Si no están bien adheridos hay que arrancar al igual que para el caso de la moqueta.

Para superficies revestidas con baldosas rígidas (cerámica, terazzo, granito, mármol, etc.) debemos comprobar su cohesión con el soporte, y en caso de no estarlo deben ser retiradas y relleno el hueco o fijadas al soporte.

Para superficies entarimadas (flotantes o sobre rastreles) se deben consolidar las posibles tablas sueltas con sus colindantes. Si hay fisuras o coqueras, se puede cubrir toda la superficie con tableros de fibras o de aglomerado para luego ser revestidos. 

PLANO

El soporte debe ser fino y regular.

La planeidad del soporte, para el caso de suelos, deberá ser medida con dos cuñas calibradas y una regla de 2 m. de largo.

Para medir la flecha, cuando haya depresión en el soporte, utilizaremos una cuña. Para medir la contra-flecha, cuando haya elevación, emplearemos dos cuñas y un nivel de agua situado sobre la regla para marcar la horizontalidad.

Se considera que la superficie es plana si los huecos existentes entre la regla y el soporte son inferiores a 4 mm.

Para desniveles inferiores a 2 mm. aplicaremos una capa fina de pasta alisadora.

Para desniveles entre 2 y 4 mm. aplicaremos una capa autonivelante de pasta, de un espesor de entre 3 mm. y 1 cm.

Para desniveles superiores a 4 mm., es preciso corregir el soporte mediante albañilería hasta lograr una base que cumpla el requisito de planeidad exigido.

Aunque la pasta autonivelante ayuda a mejorar la planeidad del soporte, en ningún caso está destinada a corregir los defectos de horizontalidad del mismo.

Para el revestimiento en paredes, conviene poner una luz pegada a la pared, de forma que nos haga evidentes los posibles baches de la misma.

 

LISO

Para poder revestir un soporte, este debe ser liso superficialmente, en mayor o menor medida dependiendo el propio material de revestimiento.

En paredes es habitual aplicar un enlucido de escayola o emplear placas de cartón-yeso, con un preparado similar al necesario para paredes pintadas.

En suelos, para conseguir la lisura en superficie que exige el pegado de los revestimientos ligeros, se suele aplicar una capa la pasta alisadora.

Los soportes a base de cemento deben ser de absorción normal para evitar la aparición de burbujas y secados prematuros en la pasta o en las imprimaciones y adhesivos.

La porosidad se mide mojando ligeramente con agua. Si el agua es absorbida en menos de 1 minuto, el soporte se considera excesivamente poroso.

Para cemento aplicado en parámetros verticales, la prueba de porosidad se realiza vertiendo una pequeña cantidad de agua desde una botella. Si el agua resbala, el soporte se considerará no absorbente. Si el soporte es yeso, el agua debe resbalar sin empaparlo para considerarse no absorbente. Si el agua es absorbida en menos de un minuto, el soporte se considerará muy absorbente, lo que influirá en el tipo de imprimación que debe utilizarse.

 

SECO

Es básico controlar la humedad en la solera y respetar los tiempos de secado.

Aunque la instalación del pavimento o revestimiento de pared se haya hecho correctamente, los soportes que estén húmedos dan lugar por fuerza a anomalías y fallos tales como formación de bolsas de aire, contracciones del material, manchas, mohos, cambios de color, malos olores, adhesivos que pierden adherencia, y a veces incluso pavimentos y revestimientos que se disgregan, modifican su textura y pudren también el soporte.

Por este motivo, el grado de humedad debe ser comprobado con la ayuda del higrómetro transcurrido aproximadamente un mes desde la ejecución de la solera (salvo utilización de aditivos acelerantes de fraguado) y 48 horas desde la aplicación del enlucido de paredes.

Para el caso de soleras, el tiempo de secado depende de la composición y espesor del hormigón y materiales de la misma, de la temperatura ambiente, la ventilación y de la humedad existente en la obra.

Se considera que generalmente es necesario una semana de secado por cada centímetro de espesor antes de proceder a la colocación del revestimiento. Algunos técnicos sugieren que este tiempo es realmente de 1mm/día. La realidad es que en el caso de que la humedad ambiente sea muy elevada, el plazo de secado se puede elevar hasta un 50%.

Para poder comenzar la preparación del soporte, el grado de humedad residual en superficie del soporte no debe ser superior al 2%, y el grado de humedad en el aire no ha de superar el 75%.

Para zonas que debido a los plazos de trabajo disponibles deben ser revestidas sin dejar el suficiente tiempo de secado, existen productos especiales que permiten que un pavimento sea instalado con niveles de humedad de hasta el 10% en superficie. Consulte con uno de nuestros técnicos.

Cualquier edificación está expuesta a la humedad ascendente del subsuelo por capilaridad, cosa que conviene evitar tomando las precauciones necesarias e indispensables. Habrá que diferenciar claramente entre humedad procedente del subsuelo y humedad residual de obra.

En solados aplicados directamente sobre tierra, debemos asegurarnos que el constructor haya instalado bajo el forjado una barrera de polietileno, bien solapado en sus juntas y que ascienda 10 ó 12 centímetros por la pared, superando la cota del recrecido. De esta forma el local será estanco contra presiones hidrostáticas y condensaciones.

En el caso de locales en que esto no haya sido realizado, o que por su naturaleza estén sometidos a una humedad emergente continuada e inevitable, existen materiales a base de PVC preparados para ser instalados de forma flotante, generando una micro-cámara de aire entre la base y el pavimento final que permite el uso de revestimientos con garantías en zonas húmedas.

 

LIMPIO

Las superficies a pavimentar o revestir deben estar libres de suciedades tales como grasa, cera, lacas, restos de pintura, escayola, etc.

Para eliminar suciedades de una superficie a revestir se puede realizar un lijado o raspado y/o aplicar decapantes siguiendo los consejos del fabricante del producto.

sobre las superficies de base